>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>
Todos los seres humanos necesitan una razón para vivir. Sus propósitos pueden ser tan variados como ser una persona feliz, poseer fama, riqueza o tener una buena familia, etc. Sin embargo, sólo un propósito tiene consecuencias que trascienden nuestras cortas vidas físicas en este mundo: Dios nos creó para que tuviésemos una relación de amor incondicional con Él, por toda la eternidad. Nuestro propósito es amarlo y darle gloria.
AMAMOS A DIOS CON TODO NUESTRO SER
Todo lo que hacemos en Ministerios Verbo proviene del gran mandamiento que Dios dio a la humanidad, que lo amemos con todo nuestro ser. El cumplir con esta dirección es lo que nos da la habilidad para realizar nuestro pleno potencial como seres humanos e hijos de Dios. Jesús dijo claramente, “Si me amáis, guardad mis mandamientos” Juan 14:15, y “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” Juan 8:31.
Cuando amamos a Dios y nos esforzamos por hacer su voluntad, Dios se complace. La esencia de la vida cristiana está, por un lado, en descubrir la voluntad de Dios para nuestras vidas y hacerla. Por el otro lado, encontramos una de las cosas más maravillosas que existen, que el Creador del universo quiere tener una relación de amor e intimidad con nosotros.
Para que logremos estos dos fines, Dios nos envía su Espíritu Santo, que nos guía a la perfección santa y a una relación de hijos de Dios. ¡En la medida que hagamos la voluntad de Dios, su llenura constante nos permite experimentar una vida en la que el fruto, los dones y el poder de Dios se manifiestan en cada uno de nosotros, para el beneficio de todos!
Dios puso esta realidad en la forma de una promesa en el libro de Deuteronomio: “Ahora pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma; Que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad?” Deuteronomio 10:12-13.
Dios anhela que tengamos PROSPERIDAD.
El Segundo Mandamiento: AMARÁS A TU PRÓJIMO
Cuando Dios dice que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, nos está enseñando que la relación del cristiano nunca es solo con Dios, es con todos aquellos por quienes Jesús dio su vida. Nuestra relación con los no cristianos es para ayudarles a llegar al conocimiento de Dios y experimentar su bondad en sus vidas.
Nuestra relación con los de la fe, es más profunda. En el Evangelio de Juan 13:34, Jesús instruye a sus discípulos, “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”.
EN VERBO, priorizamos la relación de amigos, formando una familia donde el amor mutuo se manifiesta de una manera práctica, supliendo todos las necesidades de los miembros de esta gran familia (vean 1 Juan 3:16-17; Hechos 2:44-46; Hechos 4:32-35).
Anterior
Siguiente
Iglesia Cristiana Verbo Norte
Av. de la Prensa N58-112 y Vaca de Castro
Telfs.: (+593)-2-2291510 /11/12/13
Quito-Ecuador